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No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
No se me ocurre algo más susceptible de haber sufrido cambios a lo largo de la historia que las fronteras de Europa. Lo cierto es que, solamente en el último siglo, han variado infinidad de veces y por desgracia además, con un alto coste en vidas la mayoría de ellas.
Podemos hacer el ejercicio de recordar viejas fronteras y superponer los mapas de la Europa de 1914 y de 1937 sobre un mapa de Europa con las fronteras actuales y, de un vistazo, comprobar cómo se ha modificado el escenario geopolítico desde cada uno de esos momentos.
Vamos allá, pero antes de pasar a los mapas, un detalle. Ambos mapas contienen un pequeño error fronterizo atribuyendo Olivenza a Portugal. Lo cierto es que el municipio extremeño fue portugués durante cinco siglos y pasó a pertenecer a España en 1801, tras la Guerra de las Naranjas y en virtud del Tratado de Badajoz, por lo que en ambos mapas (fronteras actuales) debería aparecer cómo parte de España. Dicho lo cual, vamos allá.

1914

Europa de 1914 superpuesta sobre la Europa actual. Nótese que aunque Serbia, Albania, Bulgaria y Rumanía presentan el mismo color, eran ya en 1914, estados independientes.

1914 hubiese sido un año ideal para un alumno que no tuviese muchas ganas de aprenderse las naciones de Europa y sus capitales. Básicamente una docena de naciones e Imperios formaban el continente, eso sí las tensiones políticas, pactos y alianzas hacían de Europa un auténtico polvorín que, de hecho, estaba apunto de estallar.

Recordemos que en la segunda mitad del siglo XIX se consolidó la Europa de las naciones. Con la unificación política italiana impulsada desde Cerdeña-Piamonte y la unidad alemana, cuyo agente catalizador fue la Prusia de Bismarck (que obtuvo nuevos territorios tras la guerra contra Dinamarca, Austria y Francia) el mapa de Europa cambió considerablemente.
El Imperio Ruso se asienta obteniendo el control del Cáucaso y el Imperio Otomano se enfrenta con las nacionalidades balcánicas comenzando un declive que lo despedazará tras la Primera Guerra Mundial. Mientras Europa cambia, afirma su poder y su influencia a nivel mundial. Pero dentro del continente, los vecinos no se encuentran cómodos.
Los antagonismos de principios del siglo XX tejen una maraña de complejas alianzas entre los estados. La Triple Alianza formada por los imperios centrales de carácter autocrático: el Imperio alemán, el austrohúngaro, el Imperio Otomano, Italia (que cambió de bando en 1915) y Bulgaria, tiene frente a ella a la Triple Entente formada por el Imperio Británico, Francia, Rusia (dos regímenes parlamentarios y la autocracia zarista). El final de estas tensiones es bien sabido: 1914 trae la Gran Guerra.
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Mapas superpuestos II
Tras la guerra las fronteras se transfiguraron. Implosionaron los imperios austrohúngaro, otomano y ruso, Polonia resucitó, Hungría perdió dos tercios de territorio; nacieron los estados de Irlanda, Estonia, Letonia y Lituania, Checoslovaquia, Ucrania, Armenia, Georgia y Azerbaiyán y el Reino de Yugoslavia. Y, más o menos así se llegó a 1937.

1937

Europa de 1937 superpuesta sobre la Europa actual.
España presenta dos tonalidades pertenecientes a cada uno de los bandos enfrentados en la Guerra Civil.

La victoria de los aliados de la Entente en 1918 se presenta como una victoria de la democracia. La guerra provoca, como hemos visto, el hundimiento de los grandes imperios autocráticos. La revolución derroca al zar ruso y al káiser alemán. Las naciones del Imperio Austrohúngaro se emancipan y adoptan constituciones democráticas. Parece un triunfo del derecho sobre la fuerza: en 1919 todos los países europeos salvo Hungría y Rusia tienen regímenes formalmente democráticos. En 1939 estos han quedado reducidos a los países de Europa occidental (salvo España y Portugal) y Escandinavia. En todos los estados se constituyen grupos fascistas pero en Italia y Alemania llegan al poder. Esto provocará una nueva guerra y un nuevo cambio masivo de fronteras. La débil Polonia de 1937 pronto desaparecerá engullida por Alemania y la URSS, sus dos grandes potencias vecinas. Volverán a desaparecer Estonia, Letonia y Lituania.
Lo cierto es que el mapa fronterizo de 1937 de la Europa Occidental es muy similar al actual: Italia y Alemania perderán territorios en sus regiones orientales y España verá reducido su territorio del norte de África a las ciudades de Ceuta y Melilla. El verdadero cambio se dará en la Europa Oriental: la unificación de Yugoslavia no durará ni 50 años y las repúblicas soviéticas ganarán terreno hacia el oeste. Nótese, por ejemplo el motivo de que Transnistria sea, de facto un país independiente de Moldavia. Con sus respectivos desmembramientos Europa tiene hoy el mayor número de países de su historia, y a pesar de lo cual vive su periodo de paz más largo.

Mapas vía Reddit & Reddit
No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
Hace unas pocas semanas que el controvertido Donald Trump juró su cargo como presidente de los EEUU. Cuando el recién llegado Trump nació (1946), el presidente Herbert Hoover (1874-1964) estaba todavía vivo. Cuando Hoover nació, el presidente Andrew Johnson (1808-1875) aún seguía vivo. Cuando Andrew Johnson nació, el presidente John Adams (1735-1826) vivía todavía. Y es así, con solo cuatro saltos presidenciales como hemos conectado el día de hoy con los Padres Fundadores de EEUU —John Adams fue vicepresidente con Washington y segundo presidente de los EEUU. ¿Quién lo hubiera dicho? EEUU tiene cuatro presidentes de edad. Y, sorprendentemente, si sustituyes a Trump por el joven Obama las cuentas también salen.

Probablemente Hoover no supiera nunca de la existencia de Trump. Aunque era ya un joven de dieciocho años a su muerte, seguramente no era alguien que pudiera llamar la atención de un ex presidente en sus últimos días. Sin embargo es curioso pensar como las vidas de los presidentes se superponen, resultando a veces, coetáneos inesperados. Rutherford B. Hayes (sucesor de Ulysses S. Grant) estaba vivo al mismo tiempo que John Adams y al mismo tiempo que Dwight Eisenhower. Es bastante notable teniendo en cuenta que sus presidencias distan más de 150 años.
La curiosidad acerca de cómo (y cuánto) se superponen los presidentes americanos o los reyes españoles (que veremos más adelante) da pie a dar un paso más y extrapolarlo a otras personas que han coexistido y de las que podría esperarse que no lo hubiesen hecho. Charlie Chaplin y 50 Cent, por ejemplo, o Linus Pauling y Justin Bieber. Y Herbert Hoover y un joven Donald Trump.

Conviviendo en la historia

Supongamos que visualizamos el paso del tiempo, de forma gráfica, como una «línea horizontal». Sobre esa línea podemos trazar una «línea vertical» en un momento dado de la historia y ver a qué personas une, quiénes compartieron tiempo. Seguro que nos llevamos alguna sorpresa. Es lo que vamos a hacer, pero antes, para ir calentando motores, te propongo un juego. ¿Cuáles de las siguientes parejas de famosos coexistieron en el tiempo?
  • Pancho Villa y Stan Lee.
  • Elvis y Eminem.
  • Van Gogh y Picasso.
  • Ana Frank y Dani Trejo.
  • Nicola Tesla y Pelé.
  • Kirk Douglas y Alexander Graham Bell.
  • Bud Spencer y Thomas Alva Edison.
¿Has elegido ya tus parejas? ¿No te lo quieres pensar un poco más? Quizá lo hayas adivinado pero no es fácil; lo cierto es que todas estas parejas de famosos, aunque intuitivamente no lo parezca, coincidieron en el tiempo en algún momento de sus vidas.
Y es que no siempre es sencillo saber si dos personajes históricos han sido coetáneos. Claro está que nadie duda con Nelson Mandela y Cleopatra pero ¿qué pasa cuando las fechas se aprietan más? ¿Quién es anterior, Toro Sentado o Beethoven? ¿Samuel Morse o Sigmund Freud? Dar una respuesta segura no está al alcance de todos. Por eso y con la idea de poder advertirlo de una forma más visual he elaborado el siguiente gráfico, agrupando a estos super-famosos de la historia en nueve grandes categorías.

Poniendo cada momento histórico en perspectiva

Lo cierto es que este ejercicio ayuda a dar una perspectiva a un momento histórico dado. Por ejemplo, en 1776 George Washington, al frente de sus tropas, entraba triunfante en Nueva York, para pocos meses después firmar la declaración de independencia de EEUU, justo a la vez que James Watt inventaba en Escocia su máquina de vapor adaptada para su uso industrial, a la vez que Wolfgang Amadeus Mozart componía buena parte de sus conciertos para piano y orquesta, a la vez que Adam Smith publicaba «La riqueza de las naciones», a la vez que el rey Carlos III creaba el Virreinato del Río de la Plata y a la vez que fallecía el filósofo escocés David Hume.
«Frankenstein» de Mary Shelley se publicaba en 1818, a la vez que Faraday comenzaba a conformar las bases de la tecnología electromagnética moderna, a la vez que se publicaban las obras póstumas de Jane Austen «La abadía de Northanger» y «Persuasión» y nacía Emily Brontë, a la vez que Simón Bolivar estaba cerca de convertirse en el primer Presidente de la Gran Colombia y al tiempo que Goya comenzaba a trabajar en sus «pinturas negras».
El código Morse nacía en 1830 al tempo que Chopin empezaba a componer sus «Nocturnos» a la vez que Faraday y Henry descubrían la inducción electromagnética y a la vez que Charles Lyell publicaba sus «Principios de geología».
Edison presentaba su bombilla incandescente de filamento de carbono en 1880 a la vez que Johannes Brahms componía su «Danza húngara», a la vez que Rosalía de Castro publicaba «Follas Novas», a la vez que Paul Cézanne terminaba «Flor de otoño»,  al tiempo que Jacques y Pierre Curie descubrían la piezoelectricidad y a la vez que Gaudí trabajaba en sus primeros proyectos tras licenciarse en la universidad.
Y es que 1880 fue un año excepcional por la cantidad de grandes personajes históricos que lo vivieron al mismo tiempo. Charles Darwin, Albert Einstein, Wiston Churchill, Toro Sentado, Stalin, Van Gogh, Marx y Nicola Tesla, Cézanne, Eiffel o Renoir, entre otros muchos megafamosos de la historia, compartieron aquel año.

Por cierto, uno de los muchos análisis que se pueden hacer a partir de observar el gráfico es la injusta diferencia en la longitud de las barras, o lo que es lo mismo, el tiempo de vida de los personajes históricos que se muestran. Isabel II y Marilyn Monroe nacieron con un mes de diferencia. La primera sigue siendo el jefe de estado de dieciséis paises soberanos, la segunda lleva cincuenta y cinco años muerta. Mozart murió a la edad en que yo estoy escribiendo este post, una odiosa comparación que me hace sentir como un auténtico fracasado.
Otros, además de haber pasado a la historia, han disfrutado de una larga vida. En 1802 nació Víctor Hugo, seis años después nació Espronceda. Espronceda murió y cinco años después nació Jesse James. Jesse James murió y Víctor Hugo todavía seguía vivo.

El tiempo disponible para perdurar en la historia

Todos los personajes históricos que hemos visto dejaron su legado, por eso son tan conocidos, pero no todos tuvieron el mismo tiempo para hacerlo. Incluso entre «colegas de profesión» el tiempo dispuesto para dejar su sello en la historia es caprichosamente variable. Häendel vivió tanto como Mozart y Chopin juntos. Kirk Douglas supera ampliamente a Marilyn Monroe, James Dean y Bruce Lee uno detrás de otro. Sumando los años de vida de Jane Austen a los de Edgar Alan Poe no suman lo que vivió Victor Hugo. Por suerte para nosotros  el poeta, novelista y dramaturgo francés duró lo suficiente coma para publicar «Los miserables» a los sesenta años. Quién sabe qué nos habría dejado Mozart si hubiese vivido más allá de los treinta y cinco.

Relevos en la historia

Algo parecido a lo que comenzamos haciendo con los presidentes de Estados Unidos se puede trasladar a la monarquía española. Durante siglos la gran mayoría de casas reales de Europa practicaron una peligrosa endogamia en un intento de mantener puro su linaje. Los matrimonios de primos con primos culminaron con el nacimiento de Carlos II de la casa de los Habsburgo. Carlos tenía serias discapacidades físicas y emocionales. Se mostró, en gran medida, como un rey incompetente pero fue su incapacidad para tener hijos lo que marcó el final de su linaje real. Tras la muerte de Carlos II sin descendencia el último año del siglo XVII, la titularidad de la Corona de España pasó a su sobrino-nieto, Philippe d'Anjou, siendo el primer miembro de la Casa de Borbón en España.
En este caso, a contrario que el de los presidentes americanos, sí que los reyes conocían la existencia de los futuros miembros de la casa real, no obstante eran familia. De forma análoga a los presidentes estadounidenses, los últimos más de 300 años de historia española se «enganchan» con las vidas de seis reyes.


Al igual que acabamos de hacer con algunos monarcas españoles, podemos ir enlazando personajes históricos de los últimos 300 años viendo como en cierta forma se han ido sucediendo. Hay multitud de combinaciones que se pueden hacer. A mi me han salido estas:

Artistas de hoy y de ayer: de Bach a Rihanna

Cuando Rihanna nació (1988), Salvador Dalí (1904-1989) seguía vivo. Cuando Dalí nació, el escritor Julio Verne (1828-1905) aún estaba vivo. Cuando nació Julio Verne, el pintor Francisco de Goya (1746-1828) vivía todavía. Cuando nació Francisco de Goya, Johann Sebastian Bach (1685-1750) aún vivía. Cinco vidas de cinco artistas que recorren los últimos 330 años.

La ciencia avanza: de Celsius a Hawkings

Podríamos decir que Anders Celsius (1701-1744), Charles de Coulomb (1736-1806), Michael Faraday (1791-1867), Nicola Tesla (1856-1943) y Stephen Hawking (1942-) de algún modo, se han ido dando el relevo en la historia de la ciencia.

Bonus histórico-temporal:

  • Cuando Isabel II de Inglaterra fue coronada, Winston Churchill (nacido en 1874) era el Primer Ministro. En 2016 continuaba siendo reina con un Primer Ministro, David Cameron, nacido en 1966, lo que significa que ambos Primeros Ministros de la reina nacieron con 92 años de diferencia. También vale para Theresa May pero no queda tan espectacular porque la diferencia es de solo 82 años. 
  • Hitler, Stalin, Freud, Tito y Trotsky vivieron en Viena, todos, a la vez, en 1913. Lo que significa que todos podrían haber coincidido en un bar y poder habernos permitido comenzar un buen chiste con rigurosidad histórica.
  • Un joven viajero del tiempo que aterrizase en el siglo V a.C. y se quedase lo suficiente, podría haber convivido con Zaratustra, Confucio, Lao Tse, Buda y Socrates en el transcurso de setenta años. Pasemos por alto que, aunque cercanos en el tiempo, los separaban miles de kilómetros. Si hemos supuesto que tienes una nave que viaja en el tiempo, creo que lo de la distancia es salvable.
  • Neil Armstrong tenía 17 años cuando Orville Wright murió, lo que da una idea del vertiginoso avance de la aeronáutica en un muy breve periodo de tiempo.

Este post es el segundo (de una serie de tres) inspirado en una idea original del imperdible Wait but why. Yo sigo recomendándolo, a ver si ahora te suscribes. Por cierto, si te ha gustado, este hilo de Reddit te parecerá muy interesante.
No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
Ha comenzado un nuevo año. Pudiera parecer que el siglo XXI acaba de iniciarse pero lo cierto es que estamos ya tan cerca de 2034 como lo estamos del comienzo del año 2000.
Y es que el tiempo transcurre de forma implacable, y años que parecen recientes y cercanos se diluyen apresuradamente en el pasado, y aquellos lejanos años que estaban por llegar (e iban a tardar) se suceden, pareciendo por un instante, que estamos plantando un pie en el futuro. Vivimos en 2017. Veamos lo que eso significa.

El tiempo pasa rápido
El tiempo pasa rápido: dramatización.
Si, como yo, tienes 35 años y eres español, has nacido ya en democracia, tu infancia la presidió Felipe González, tu juventud José María Aznar, y Zapatero gobernaba en tus veintitantos. Alguien que hoy tenga 7 años verá a Aznar tan lejos como yo veo a Franco y para ellos la entrada en el euro o el 11-S son tan antiguos como para mi la primera crisis del petróleo. Y para ese mismo niño, la muerte de Franco está tan lejos en el tiempo como para mi los Juicios de Nuremberg.
Mi padre, por su parte, nació en 1953 lo que convierte su nacimiento en más lejano al día de hoy que, por ejemplo, a los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Y si me remonto una generación más atrás, 1924, el año en que vio nacer a mi abuelo, está más próximo a la desamortización de Medizábal que a este momento.

Hitler vivió tan cerca en el tiempo de algo sucedido en 1981 como algo sucedido en 1981 tan cerca de 2017.  Si, como Adriana Lima, Roger Federer, Pitbull, Paris Hilton o yo mismo, naciste en 1981, viviste tus primeros días más cerca (o tan cerca) en el tiempo a Hitler como al día de hoy.
Nacimiento de Hitler y de Adriana Lima
Con 36 años se está en la flor de la vida, dicen.

Quizás no seas tan joven como yo y tu caso sea todavía peor. ¿Has nacido antes de 1974? En ese caso has nacido más cerca de la década de 1920 que del día de hoy. Si tienes 39 años has nacido más próximo a la década de 1930 que al 2017. ¿Conoces a alguien de 84 años o más? Su nacimiento está más lejos de la actualidad que la actualidad lo está del siglo XXII. Es posible que estés pensando que esto no va contigo, que tú eres insultantemente joven, tú ni siquiera llegas a treinta, has nacido ayer. Vale, ¿29 o 24 años? antes de reír, sabed que nacisteis, respectivamente, más cerca de los años 50 y 60 que de hoy en día. Y la lista podría ser interminable. En la siguiente tabla puedes ver acontecimientos históricos que están más próximos a tu nacimiento de lo que tu nacimiento está a 2017.

Edad que cumples
en 2017
Naciste más próximo a esto que al año 2017
10 años Fundación de Google.
15 años Caída del muro de Berlín.
20 años Aprobación de la Constitución española.
25 años Invasión soviética de Checoslovaquia.
30 años Primer satélite artificial puesto en órbita.
35 años Independencia de la India.
40 años Guerra Civil española.
45 años Creación de Mickey Mouse.
50 años Primera Guerra Mundial.
55 años Autorización del sufragio femenino en Prusia.
60 años Guerra de Independencia de Cuba.
65 años Abolición de la esclavitud en Brasil
70 añosPatente de la bombilla por Edison.
75 años Establecimiento de la peseta como moneda en España.
80 años Guerra de Secesión de EEUU.
85 años Inauguración de la primera linea de ferrocarril de España.
90 años Primera emisión de un sello de correos en el mundo.

Incluso cosas que podríamos considerar modernas se quedan anticuadas. El primer vuelo del Concorde está más próximo a la Rusia Zarista que a la de hoy y el primer paso de Neil Armstrong sobre la Luna está más cerca del Imperio Otomano que lo está de hoy en día.
¿Te apetece una Coca-Cola para asimilar todo esto? Pues la primera botella de Coca-Cola se vendió más próxima en el tiempo a la Revolución francesa que a la actualidad.

Revolución francesa y Coca cola
Imperio Otomano y llegada a la Luna
¿Quien dijo que el Imperio Otomano no era moderno?

Cuando nacieron Kirk Douglas u Olivia de Havilland, ambos vivos, habían pasado 95 años desde la muerte de Napoleón. Hoy tienen 100 años por lo que ambos actores están más lejos de su nacimiento, que su nacimiento lo está de Napoleón. Y no hay que irse a famosos centenarios: los, relativamente jóvenes Pelé, Barbra Streisand, Raphael o Robert de Niro nacieron más cerca, por ejemplo, de la unificación alemana que de hoy en día.

Napoleón y Kirk Douglas
¿Recuerdas a Fermín Cacho cruzando la meta y ganando el oro olímpico? Pues los JJOO de Barcelona 92 están más próximos en el tiempo de la llegada del hombre a la Luna de lo que están de la actualidad. Y tras Barcelona ya se han celebrado seis Juegos Olímpicos. Casi la mitad de la población mundial viva hoy no había nacido como para poder haber visto en directo a Cacho colgándose el oro. Y es que cualquier acontecimiento anterior a 1994 está mas cerca de la llegada del hombre a la Luna que a hoy. Si eres aficionado al cine, te gustará saber que estas películas se estrenaron más cerca en el tiempo de la llegada del hombre a la Luna que de hoy:
  • El silencio de los corderos
  • Aladdin
  • Reservoir Dogs
  • Batman returns
  • Solo en casa.
  • Pesadilla antes de navidad.
  • La lista de Schindler.
  • Sister Act.
  • El guardaespaldas.
Y estas se estrenaron más próximas a la caída del muro de Berlín que a 2017:
  • The Ring.
  • El señor de los anillos: las dos torres.
  • Los lunes al sol.
  • Gangs of New York.
  • Harry Potter y la cámara secreta.
  • Atrápame si puedes.
  • Ice Age: La edad de hielo.
  • El caso Bourne.
  • Star Wars Episodio II: El ataque de los clones.
«El resplandor» está más próxima a la Segunda Guerra Mundial que al recién estrenado año 2017. «Star Wars» se proyectaba en los cines más cerca en el tiempo a la Guerra civil española que a 2017 y «El Padrino» lo está más de la década de 1920 que de hoy.
Crack del 29 y El Padrino
La serie «Cuéntame» narra las las vivencias de la familia Alcántara y su primera temporada comenzó a emitirse en 2001. La serie abarca el periodo 1968-1985. Si hoy comenzase a emitirse una serie similar abarcaría el periodo 1984-2001. En lugar de episodios sobre la llegada a la Luna, la muerte de Franco, la transición o Naranjito los veríamos sobre la caída del muro de Berlín, la Expo de Sevilla, los comienzos de internet o el 11-S. Y ya puestos a hablar de series de televisión, he visto cada capítulo de «Friends» tantas veces que me conozco los diálogos de memoria. Fue una de las series de cabecera de mis tiempos algo más jóvenes. La serie comenzó a emitirse en 1994, lo que quiere decir que su primera temporada (y la segunda y la tercera) está más cerca de los días de Franco gobernando España que del día de hoy. Y siguiendo con iconos televisivos de mi infancia y juventud: el primer anime de «Dragon Ball» está más próximo en el tiempo a Stalin de lo que ese primer anime está ya de la actualidad. Incluso la, otra vez de moda, «Pokémon» está más próxima a la España preconstitucional que a la actual. Y es que la lista no tendría fin. La nueva película de «Blade Runner» transcurre en el año 2049, año más cercano a 2017 que 2017 a 1982, año del estreno de la película original. Y, por último, una de mis películas favoritas de la infancia, «Regreso al futuro II», transcurría en 1985 y la fecha a la que viajan en un futuro, en aquel momento lejano, es el 21 de octubre de 2015. Desde hace más de un año, el pasado. ¡Feliz 2017! Y un saludo para Adriana Lima.

La idea original para esta entrada proviene del genial y más que recomendable waitbutwhy. En serio, ya estás visitándolo.

No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
South Bronx, Nueva York, 1980
South Bronx, Nueva York, 1980.
Si hubieses aterrizado en alguno de los aeropuertos de la ciudad de Nueva York en junio de 1975, la ilusión de poner un pie en la Gran Manzana pronto se habría transformado en desasosiego. Y así habría sido porque nada más bajar del avión habrías sido recibido con, posiblemente, el folleto más extraño e inquietante entregado como bienvenida al llegar a una gran ciudad. Un panfleto en cuya portada destacaba el dibujo de una gran calavera con capucha con el título de «Bienvenidos a la Ciudad del Miedo», que advertía a los recién llegados que «hasta que las cosas cambien, si puede, manténgase alejado de Nueva York». Se trataba de una especie de guía de supervivencia para los visitantes de la Ciudad de Nueva York en cuyo interior había una lista de nueve «directrices» que instruían al visitante para ayudarle a poder salir de la ciudad con vida, y con sus pertenencias intactas.

Las directrices pintaban una visión de pesadilla de Nueva York, comparándola con Beirut, que por aquel entonces ocupaba buena parte de los informativos norteamericanos al ser el epicentro de la devastadora e incipiente guerra del Líbano. Se aconsejaba a los visitantes que no se alejasen del centro de Manhattan, no usasen el metro bajo ninguna circunstancia, y no se paseasen fuera de lugares concurridos después de las seis de la tarde.

Fear City
Cualquier turista estaría desconcertado, si no horrorizado, ante tan inquietante recibimiento. Si bien, quizá el folleto exageraba los problemas de la ciudad, tampoco lo hacía demasiado. El Nueva York de los años 70 era un lugar peligroso, caótico, desordenado, tomado por los delincuentes y, económicamente, al borde del abismo.
Incluso podrían haberse sobrecogido todavía más de saber que aquellos hombres en ropa informal que les entregaban esos extraños panfletos  —con unos fúnebres bordes negros y una calavera en su interior mirándoles de reojo, sonriendo y deseándoles  «buena suerte»— eran, en realidad, miembros de la policía de Nueva York. La Gran Manzana atravesaba uno de sus peores momentos de su historia reciente.
Fear City«Una nuevo descenso en la irresponsabilidad», se quejó Abe Beame, el asediado alcalde de Nueva York en aquel momento. Beame, que envió a los abogados de la ciudad a los tribunales para tratar de prohibir la distribución del folleto tuvo que ver como como estos permitieron la difusión de aquellos folletos en virtud de la libertad de opinión que recoge la constitución de Estados Unidos. De fondo estaba el pánico por perder el turismo, una de las pocas industrias que quedan en la ciudad, y que todavía atraía a 10 millones de visitantes al año.

La crisis fiscal del Nueva York de mediados de la década de 1970 es sin duda uno de los momentos más extraños en la historia de la ciudad y de los Estados Unidos. Fue un momento en que la desintegración de la  mayor ciudad de la nación más poderosa de la Tierra parecía totalmente posible. La causa de tan inquietante situación provenía de los masivos recortes presupuestarios impuestos a la ciudad. Las arcas del ayuntamiento estaban vacías y la sombra de la bancarrota sobre una ciudad en ruina —al estilo de la Detroit de hoy en día— estaba cada vez más cerca. Lo cierto es que la Gran Manzana estuvo a punto de quebrar aquel año de 1975 con 14.000 millones de dólares en deuda y un déficit de alrededor de 2.200 millones de dólares, y solo obtuvo un mínimo respiro cuando el Congreso y el presidente de entonces, Gerald Ford, aprobó 2.300 millones de dólares en préstamos a corto plazo y la reestructuración de la deuda. La ciudad se salvó del colapso en el tiempo de descuento.

Según se recogió en los medios del momento, se imprimieron más de un millón de folletos «Fear City» para su distribución, con un millón más con orden de imprimir en caso de agotarlos. A este folleto se le sumaron otros, igualmente alarmistas, dirigidos a los residentes de Nueva York con los ilustrativos títulos de «Si usted no ha sido atracado aún» y «Cuando le suceda ...». Todos fueron producidos y distribuidos por el llamado Consejo de Seguridad Pública, que agrupa a 28 sindicatos de «los servicios uniformados», que representa a unos 80.000 policías y funcionarios de prisiones, además de los bomberos de la ciudad, también enfurecidos por planes para despedir a miles de sus miembros.

Residentes de South Bronx 1977
Residentes de South Bronx , barrio de clase media-alta hasta la década de los 60, juegan
a las cartas en un bajo abandonado, 1977.
Muchas de las advertencias en el panfleto de la ciudad del miedo eran, por supuesto, exageraciones ridículas o mentiras completas. Las calles del centro de Manhattan no estaban casi vacías  después de las seis de la tarde, y eran perfectamente seguras para caminar. La ciudad no tenía que cerrar la mitad posterior de cada tren del metro por la tarde para juntar a los pasajeros y que pudieran estar mejor protegidos, como afirmaba e panfleto. Todavía había muchos barrios seguros y protegidos fuera de Manhattan, y no había ni una «espectacular» oleada de robos ni constantes incendios en hoteles.

Metro de Nueva York 1980
Dos agentes patrullan el metro, donde la criminalidad se había disparado en los 60 y 70.
Harlem coche abandonado en Nueva York
Un coche abandonado en Harlem da una idea del precario estado de la ciudad en el verano de 1975,
Sin embargo, con los números en la mano, la aterradora realidad de la ciudad parecía dar la razón a los autores del catastrófico folleto. La delincuencia y los crímenes violentos se habían incrementado rápidamente durante los años precedentes. El número de asesinatos en la ciudad se había más que duplicado en la década anterior, de 681 en 1965 a 1.690 en 1975 (a modo de comparación, en 2014, en España hubo 324 homicidios intencionados). Los robos de coches y asaltos también se habían más que duplicado en el mismo período, las violaciones se habían triplicado, mientras que los robos habían aumentado un asombroso 1000%.
Había una sensación generalizada de que el orden social se estaba viniendo abajo. La mayoría de los trenes del metro estaban sucios, cubiertos de graffitis por dentro y por fuera y llenos de carteles que recordaban a sus usuarios que no perdiesen de vista sus pertenencias. Incluso se instalaron espejos en las paradas para ver quien se hallaba al doblar la esquina del pasillo. Existía la idea de que podía pasar cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier momento.

Times Square. Primavera de 1975
Times Square. Primavera de 1975.

Las calles estaban sucias, el vandalismo y los cines X se encontraban en su apogeo y el patrimonio de la ciudad se estaba perdiendo, con antiguos edificios dignos de conservar que eran sustituidos por modernas moles de cemento para albergar oficinas. De hecho a las principales infraestructuras de la ciudad se les permitió deteriorarse hasta limites jamás vistos: los puentes del East River se oxidaron hasta casi quedar inservibles. Grandes edificios públicos como la Grand Central Terminal presentaba un aspecto destartalado desde que un juez había anulado la ley de conservación del símbolo de la ciudad. Beame encontró fondos para salvar Grand Central Terminal pero la ciudad se estaba muriendo poco a poco.

Revista Time, 1975Nueva York, como suele pasar, se había ido a la ruina de la forma mas común: casi sin darse cuenta al principio y de forma descontrolada a renglón seguido. Los gobernantes de la ciudad no eran más corruptos que en otros momentos de su historia pero los diez años anteriores se había embarcado en una desastrosa política financiera basando su funcionamiento en deuda a corto plazo. Y la jugada había salido muy mal. La financiación de la ciudad había llegado a ser tan descuidada y azarosa que ni siquiera mantenía un conjunto oficial de libros contables. A principios de 1975, la ciudad de Nueva York debía la exorbitante cifra de 5000 millones de dólares en deuda a corto plazo.

Para ser justos, Nueva York pagaba mucho más de lo que recibía en impuestos estatales y federales. También era la ciudad que más recursos económicos gastaba en apoyo a los ciudadanos de pocos recursos, y lo hacía en una cantidad mucho mayor que cualquier otra ciudad importante de Estados Unidos —y ninguna ciudad tenía un número de beneficiarios de asistencia social ni parecido al de NuevaYork: más de un millón en 1975. En los años transcurridos desde la segunda guerra mundial, la ciudad había sido un foco de atracción para personas que buscaban un empleo (Nueva York siempre lo había sido, pero en las últimas décadas se había disparado) pero gran cantidad de ellas habían visto frustradas sus esperanzas. No encontraron puestos de trabajo y su lugar lo llenaron la heroína y las armas de fuego. La ciudad había perdido un millón de empleos desde 1945, y la mitad de todos ellos desde 1969.

South Manhattan, verano de 1975
South Manhattan, verano de 1975.
La ciudad ya no podía servir como asilo y cajero automático para la nación y volvió su mirada a Washington en busca de ayuda, pidiendo al gobierno federal que respaldase sus bonos. Mientras, trataría de poner su casa, fiscalmente hablando, en orden, a través de recortes presupuestarios brutales y reformas draconianas.

En mayo de 1975, el Alcalde Beame había anunciado severas reducciones en los salarios, en las pensiones y en las condiciones de trabajo, más el despido de 51.768 trabajadores de la ciudad —más de una sexta parte de sus empleados— anunciando que estos recortes podrían evitarse si todos los trabajadores de la ciudad estuvieran de acuerdo en trabajar cuatro días a la semana, por un salario acorde pero los sindicatos no aceptaron; sus miembros se habían llevado el peso del caos social en los últimos diez años y no estaban dispuestos a sacrificar más.
El 30 de junio de 1975 la ciudad despidió a una cantidad inicial de 15.000 trabajadores, incluyendo miles de policías y 1.600 bomberos —el 20% de toda la fuerza de la ciudad. Para septiembre, 45.000 trabajadores habían sido despedidos— y los sindicatos reaccionaron con rabia. A las protestas y huelgas salvajes siguieron otras acciones como la del folleto de «la ciudad del miedo».

Disturbios de los trabajadores públicos en 1975.
Disturbios de los trabajadores públicos en 1975.
La débil situación de Nueva York preocupaba en EEUU pero también fuera. El canciller alemán Helmut Schmidt advirtió a Ford de que la caída de Nueva York haría que el dólar «pasase a valer una mierda» y no titubeó para anunciar públicamente que el incumplimiento de Nueva York tendría «un efecto dominó, golpeando a otros centros financieros globales como Zurich y Frankfurt». En una cumbre en Francia un tiempo después, el presidente francés Giscard d'Estaing se unió a Schmidt al insistir en que la quiebra de Nueva York «sería vista como la quiebra de los Estados Unidos».

En casa, la opinión pública parecía cambiar. Las encuestas mostraban que casi el 70% de los estadounidenses apoyaban algún tipo de ayuda para Nueva York, siempre y cuando la ciudad equilibrase su presupuesto y los contribuyentes de fuera de Nueva York no tuvieran que pagar la factura. A finales de noviembre de 1975, Ford instó al Congreso a aprobar una ley para inyectar 2300 millones de dólares al año durante los tres años siguientes a Nueva York en préstamos directos. La ley se aprobó rápidamente. La línea de crédito federal fue vital para restaurar la confianza financiera en la ciudad de Nueva York. La ciudad no iría a la quiebra, pero los años de austeridad y recortes solo acaban de empezar. Los salarios de los funcionarios neoyorquinos, los que mantuvieron sus puestos de trabajo, nunca se recuperaron, y en general, perdieron buena parte de su poder adquisitivo, en un momento en el que la inflación alcanzó el 18%.

Disturbios e incendios en 1977.
 En el Bronx, tras el apagón de 1977, se produjeron más de 400 incendios. 
Durante esos años y los siguientes la ciudad fue convincente en sus contradicciones: un lugar vibrante y muy barato para vivir, que atrajo a los jóvenes con talento en masa. También se deshacía por las costuras. Ante la importante caída del precio de las casas y el temor de perder el valor de sus inmuebles, muchos propietarios contrataron a pirómanos que quemasen sus viviendas y así cobrar el seguro. Según estadísticas oficiales, el 40% de las propiedades de la zona de South Bronx fueron pasto de las llamas. En ocasiones bloques enteros de pisos. Era difícil que las cosas empeoraran. Así que empezaron a mejorar.

El resurgir de la mano de un logo

Con la idea de cambiar la mala imagen de la ciudad y promocionar el turismo en el estado de Nueva York, el asistente del comisionado de comercio, William S. Doyle, encargó una campaña de publicidad a la agencia Wells, Rich, Greene Inc. El responsable de la campaña publicitaria, Charlie Moss, quería difundir un sentimiento de ilusión y orgullo a los habitantes de la ciudad y a los potenciales visitantes transmitiendo que lo mejor de Nueva York estaba por llegar.

La campaña se iba a basar en la frase  «I Love New York» acompañada por una serie de anuncios publicitarios que buscaban promocionar por un lado la cultura y diversión en la gran manzana reflejada en los espectáculos de Brodway y por otro lado las zonas para disfrutar del aire libre y la naturaleza en todo el estado.
Logo I love New York
Pero a la campaña le hacía falta lo más importante: un logo. El encargado de hacerlo fue el diseñador gráfico e ilustrador Milton Glaser que, mientras viajaba en un uno de los famosos yellow cab pensó en una especie de jeroglífico sustituyendo la palabra «love» por un corazón rojo y utilizando solo las iniciales NY en lugar del nombre completo. Así nació el logo más famoso de todos los tiempos, el comienzo del resurgir de una ciudad.
Y lo que fue una campaña pensada para todo un estado y de una duración de dos o tres meses, se convirtió en el símbolo de una ciudad que perdura hasta el día de hoy. Y quien piense que Milton Glaser se hizo rico con esta campaña, se equivoca. Hizo el trabajo por los gastos y cedió el diseño del logo de manera desinteresada al estado de Nueva York, a día de hoy, el beneficiario de todos los derechos.

South Manhattan, principios de la década de 1980
South Manhattan, principios de la década de 1980.
Y, por supuesto la gestión de los fondos tuvo que mejorar. Hoy en día, la ciudad de Nueva York es un lugar muy diferente de lo que era hace 40 años: más limpia, más brillante, más segura, más ordenada y más rica. De acuerdo con el censo de los EEUU, su población es de cerca de de 8,5 millones de personas (máximo en su historia). Y barrios de clase baja y altas tasas de criminalidad, como Crown Heights, o Bedford-Stuyvesant en Brooklyn, están aburguesándose de forma acelerada, algo que hubiera parecido inimaginable en los días de «Ciudad del miedo».
El crimen aquí ha ido disminuyendo de manera exponencial durante más de 20 años, haciendo de Nueva York una de las ciudades más seguras de Norteamérica. En 2014, según The New York Times, los homicidios cayeron a 328, la cifra más baja desde 1963, cuando el Departamento de Policía comenzó a recopilar estadísticas fiables. Esta nueva «Ciudad Segura» se refleja en un aumento enorme en el turismo: más de 56 millones de visitantes a la ciudad en 2014, cinco veces más que en 1975. En febrero de 2015 la ciudad estableció un récord de 12 días consecutivos sin un asesinato, y el crimen sigue bajando. Para bien o para mal, los malos tiempos de Nueva York no van a volver y, sin embargo, el miedo a retornar a ellos parece persistir en la mente de muchos neoyorquinos de cierta edad.

Fuentes: The Guardian. Imágenes: National Archives and Records Administration.
No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
 “La cámara es un instrumento que enseña a la gente cómo ver sin cámara.”
 Dorothea Lange

Que las cosas no son siempre lo que parecen es algo sabido por todos. Hace un tiempo los incondicionales de este blog pudisteis disfrutar de diez fotografías históricas que eran difíciles de comprender sin un pie de foto aclaratorio. Pues si os quedasteis con ganas de más, y si no tambiénos dejo a continuación otras diez fotografías (más un bonus) que necesitan, de nuevo, una explicación:

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núcleo de plutonio de la bomba Fat Man

¿Qué parece?
Un joven saliendo de un barracón portando algo en su mano, quizás unas botellas de refrescos o la caja con su almuerzo.

¿Qué es en realidad?
El joven de la imagen es Harold Melvin Agnew, un reconocido físico estadounidense fallecido en 2013 y que, en 1945, cuando fue tomada la fotografía, era uno de los científicos inmersos en el proyecto Manhattan y participantes en la misión Hiroshima, el primer ataque nuclear de la historia (voló en otro avión tras el Enola Gay). Lo que sostiene en la mano es el núcleo de plutonio de la bomba Fat Man, la bomba arrojada sobre Nagasaki tres días después de la de Hiroshima y que fue la causa directa del fallecimiento de 70.000 personas. Una pequeña caja que cambiaría el curso de la historia. [Fuente + Info (donde, por cierto, también explican que hubiese pasado si se le hubiese caido al suelo)].

No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
El producto en sí mismo debe ser el mejor vendedor. Pero no solo el producto, este debe ir acompañado de una atmósfera que lo rodee.
                                                                                            Claude C. Hopkins
Siguiendo las indicaciones del padre de la publicidad científica, Claude C. Hopkins, los protagonistas de estas tres historias lograron generar la atmósfera necesaria para vender auténticos iconos del arte y la arquitectura de los cuales, sobra decir, no eran propietarios. Unos productos, por otro lado, que se venderían solos si tal cosa se pudiese hacer y con los que lograron convertirse en adinerados, aunque no respetados, ciudadanos. Estas son sus historias.


El hombre que vendió la Torre Eiffel (dos veces)

Imagen.

La exposición universal celebrada en París en 1889 dejó a la capital francesa uno de los monumentos más icónicos del planeta. Difícilmente hoy hay alguien que no asocie la Torre Eiffel a la ciudad de la luz pero en 1889, y durante mucho tiempo después, los parisinos verían la torre como un gran montón de chatarra que estaba en absoluta desarmonía con el estilo arquitectónico de la ciudad, además de ser inútil y costosa de mantener. Esta visión, compartida por muchos, se mantuvo décadas y vivió uno de los momentos más críticos en mayo de 1925, cuando un periódico local informó del grave deterioro que presentaba la estructura y el alto coste que supondría su reparación. Las voces a favor de su desmantelamiento encontraron el pretexto ideal para alzarse una vez más.
No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Hola qué quizá no conozcas.
Habitantes de Sarajevo andando a cubierto en una calle de «muerte fácil». Marzo 1993. Fuente.

«La gente hacía cola para cruzar un espacio abierto. Cuando tu turno llega no puedes dudar, cuanto más esperes más preparado estará el francotirador. Uno, además, quiere separarse del miedo que transpira esa multitud que aguarda. Y corres.»
 Aleksandar Hemon en «La cuestión de Bruno»
El 14 de diciembre de 1995, tal día como hoy de hace 20 años, se firmaba en París la versión final del documento que suponía el fin de la Guerra de Bosnia, uno de los muchos conflictos armados que asolaron la antigua Yugoslavia en la década de los 90. Casi un mes antes, en la base aérea de Wright-Patterson (EEUU), Croacia, Yugoslavia y Bosnia-Herzegovina habían firmado los Acuerdos de Dayton por los que se ponía fin a la cruel guerra civil que había despedazado la República Federal Socialista de Yugoslavia. El enfrentamiento bélico, causado por una compleja combinación de factores políticos, históricos y religiosos, siguió al final de la guerra fría y a la caída del comunismo de Yugoslavia, en lo que supuso el primer gran conflicto bélico en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Años antes, en febrero de 1992, los habitantes de la República socialista de Bosnia y Herzegovina decidieron, en referéndum y pese al boicot por parte de los serbobosnios, su independencia de la República Federal Socialista de Yugoslavia. La sección del Ejército Popular Yugoslavo ubicada en Bosnia-Herzegovina jura entonces fidelidad al nuevo estado, organizándose en el Ejército de la República Bosnia-Herzegovina (ARBiH), La numerosa comunidad serbia de Bosnia forma, por su parte, el Ejército de la República Srpska (VRS). Éste nuevo ejército, junto con el Ejército Popular Yugoslavo (JNA), se sitúa en las colinas que rodean la ciudad de Sarajevo. Con las posiciones tomadas, el asedio más largo que hoy recuerda Europa estaba a punto de comenzar.

Aquel 5 de abril de 1992, día de la declaración de independencia, una gran masa se manifestó en Sarajevo contra lo que parecía una guerra inminente, pero que aún se consideraba evitable. Al final de la marcha, hombres armados abrieron fuego contra la multitud desde la sede del Partido Democrático Serbio y mataron a dos personas. A pesar de que este momento se toma como inicio de la guerra, lo cierto es que en los meses anteriores ya había habido enfrentamientos y ambos bandos afirman que la primera víctima cayó de su lado. Pronto esos disparos darían paso a los proyectiles de artillería lanzados desde las colinas y a las balas de los francotiradores [aviso: contenido sensible].

Cartel advirtiendo del peligro de francotiradores en un cruce de la calle Mariscal Tito. Fuente.

Un cartel clavado en una farola de una calle de la parte vieja de la capital, avisa: «¡Peligro, francotiradores! (pazi snajper!)». Había decenas de avisos como éste en las más de cuarenta zonas de «muerte fácil» de Sarajevo. Los francotiradores liquidaban a la gente con precisos fusiles Dragunov o Mauser de cerrojo, equipados con avanzadas miras telescópicas japonesas o alemanas, convirtiendo la ciudad en su particular coto de caza.

Sniper Alley, Sarajevo
Vista de Sarajevo durante la guerra. A la derecha el río Miljacka, a la izquierda la avenida Mese Selimovica. Fuente.

Los habitantes de la ciudad arriesgaban su vida diariamente si se veían forzados a cruzar el bulevar principal de la ciudad o alguna de las calles cercanas, que, a partir de las primeras muertes empezó a conocerse en Bosnia y en el mundo como la «Sniper Alley, Sniper Avenue o Avenida de los Francotiradores» (en bosnio: «Snajperska aleja»). Comenzó entonces un simulacro de vida en la ciudad cercada. 

BBC News. Mapa del sitio de Sarajevo. Zonas bajo control Bosnia y Serbobosnia.

El nombre real de la avenida es Mese Selimovica, una céntrica calle de Sarajevo, cerca del río Miljacka, cuyas proximidades fueron tomadas al inicio de la guerra por francotiradores serbios que disparaban a cualquier persona, fuese civil o militar, que pasara por allí. Escondidos en edificios de gran altura, hombres armados abren fuego indiscriminado contra los transeúntes desde la orilla serbia del Miljacka: hombres, mujeres, niños [aviso: contenido sensible], bomberos, fuerzas de paz de la ONU y soldados del ARBiH fueron asesinados. El día a día se convirtió en correr de una acera a la siguiente sin saber si llegarías con vida. En una de las fotografías de Roger M. Richards sobre el asedio, se ve a una mujer con traje y bolso corriendo por la calle: así era como iba cada mañana hasta la oficina donde trabajaba.

Holiday Inn en plena «avenida de los francotiradores». Fuente.

Con la llegada de las tropas de la ONU a mediados de 1992 los habitantes creyeron que el infierno iba a llegar a su fin. Nada más lejos. La UNPROFOR, creada por la ONU como fuerza de paz para la guerras yugoslavas, llegó dos meses después del inicio del asedio entre aplausos de los habitantes de la ciudad. Era difícil de aceptar que una capital europea, que había sido sede de unos Juegos Olímpicos de Invierno ocho años antes, pudiese llevar cercada más de dos meses ante la inoperancia y la pasividad de políticos y diplomáticos del resto del mundo. Nadie en sus cabales podría imaginar que aquella situación duraría tres años y medio.
Los cascos azules franceses que protegían a la población civil respondían con fuego cada agresión. «Cada vez que actúan los francotiradores contestamos con una o dos ráfagas de nuestra ametralladora de 20 milímetros» explicaba la oficial Miriam Souchaki, portavoz de las tropas francesas en Sarajevo. Tampoco ellos escapaban de las balas.

Tropas de la UNPROFOR en las inmediaciones de la avenida Mese Selimovica. Wikimedia.

Cruzando la calle en pequeños grupos escudados por la UNPROFOR, 1993. Fuente.

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Abril de 1993, una mujer vuelve a casa a través de una de las secciones más peligrosa de la avenida Mese Selimovica.

Los francotiradores no son la única preocupación de la gente pero sí su peor pesadilla. Están ahí desde el primer día de la guerra y, tras la masacre del mercado [aviso: contenido sensible], de febrero de 1994, la artillería que rodea la ciudad se ha retirado, únicamente debido a la exigencia de la comunidad internacional, que amenazó con bombardeos aéreos de la OTAN sobre sus posiciones si no lo hacían. Han esperado al último día del plazo.

«El miedo es como una bola de acero que te muele las tripas. La sangre te palpita en las sienes. Los ojos apenas ven un par de metros adelante. El silbido de las balas te sigue detrás. Y cuando llegas al otro lado, el nivel de adrenalina es tan intenso que te hace ver todo con extrema claridad. Y es cuando no entiendes nada.»
 Aleksandar Hemon en el libro «La cuestión de Bruno».


La retirada de la artillería serbia de las montañas fue el inicio del fin de la guerra y supuso un respiro para los habitantes de Sarajevo. La guerra continuó durante la mayor parte de 1995. Ese año los serbobosnios comenzaron una campaña sistemática de ataques a «zonas seguras», lo que puso a las fuerzas de la ONU en su contra. Después de la segunda masacre de Markale y cuando las fuerzas serbias irrumpieron en un almacén de armas supervisado por la ONU, la aviación de la OTAN atacó depósitos de municiones serbios y otros objetivos militares estratégicos. Los serbios fueron perdiendo terreno tanto en las inmediaciones de Sarajevo como en otras zonas. La ciudad fue recuperando poco a poco los servicios básicos de electricidad y agua.

Aunque a finales de ese año se firmó un alto el fuego, el Gobierno de Bosnia no declaró oficialmente el fin del sitio de Sarajevo hasta el 29 de febrero de 1996, cuando las fuerzas serbias abandonaron sus posiciones en los alrededores de la ciudad.

1 chair, 1 soul
En 2012, 20 años después del inicio del conflicto, 11.541 sillas rojas, una por cada víctima del asedio de Sarajevo conmemoraron aquel drama. Fuente.

El asedio de Sarajevo fue uno de los más terribles, crueles y recordados episodios de la guerra de Bosnia. Duró 1425 días, 630 más que el de Leningrado, y sus consecuencias fueron devastadoras. Se estima que, durante los más de tres años que duraron los enfrentamientos de la hoy capital bosnia, casi 12.000 personas perdieron la vida y 50.000 resultaron heridas, el 85% de las bajas fueron civiles, y su población se redujo más de un tercio.

Para saber más:
► Informe Semanal - 20 años de la guerra de Bosnia (15:16) [aviso: contenido sensible]

Fuentes: mediavida, el país, wikipedia I, II, III, IV, V, clarín, BBC, heraldo.